Botellas mensajeras



Febrero 27-09
Comunidad Zampoñas y flautas Urbanas de Bacatá,

Esta semana está por terminar, mañana saldremos hacia Yurimaguas-Perú, un viaje en barco durante 3 días, la idea es llegar al mar y bajar por la costa hacia Lima.

Hemos venido realizando  algunos talleres con niños y niñas, en los que  compartimos la Wiphala con ellos, emblema de los pueblos que se abrazan, símbolo de unidad en la diversidad y de la solidaridad.

Pintamos entre todos la bandera, la idea es construirla en equipo mientras les contamos el significado de los colores y la importancia de rescatar símbolos como estos que nos representan y en los que cabemos sin importar diferencia alguna. "Hay que querer a nuestros diferentes", les digo mientras contemplo sus ojos de estrellas recién nacidas.

Jota invita al grupo a tomar algunas fotografías, algunos les hacen cosquillas, otros son sombras indispensables y otros ayudan a enfocar. El día de los colores nos tomamos una foto junto a la wiphala que fue resultado de la creación colectiva. "Estamos tod@s en la bandera de colores", les dice Jota aprovechando sus sonrisas de fruta fresca.

Hay wiphalas en tiza, en vinilo, en pasteles, en crayones. Diversidad de wiphalas van quedando por el camino...

A veces no falta la guerra de pintura, la tiza partida, el piojo prendido, el niño que llora, el puño que vuela...pero siempre de los siempres hemos terminado la actividad en un abrazo. Eso es lo más gratificante de todo. Verlos llenos de color, con esas sonrisas cristalinas, son estas entre tantas otras maravillas que nos tienen tan emocionados, tan encantados con el viaje.

Compañeros de la Comunidad de Zampoñas y flautas Urbanas, gracias por todo lo enseñado, por todas las palabras, por toda la energía que ponen cada día para que nos formemos seres humanos coherentes y respetuosos con la vida.

La palabra aprendida continua viajando, el mensaje vibra en la selva, en el matorral, en el rio, en la ciudad, en el mar al que pronto me voy a acercar.

Quiero agradecerles porque hacen parte de nuestro caminar.

Hacen parte de nuestro viaje: JALLALLA COZAFU!!!
JALLALLA NUESTRO MULTIVERSO. 

 Un abrazo hermanos y hermanas del Abya Yala

...de las golondrinas.

        





Ica, ciudad alas de arena.



“LA MALETA MÁGICA” EN LAS COMUNIDADES DE NUEVO JARDÍN, MOCAGUA, PALMERAS Y EL VERGEL, PARQUE AMACAYACU, SELVA AMAZONICA COLOMBIANA

Cuando uno esta soñando solo, es solo un sueño,
Cuando muchos sueñan juntos, es el principio de una realidad.
Friedensreich Hundertwasser


Experiencia social durante el mes de enero del año 2009 


El 27 de Diciembre del año 2008 viajamos desde la ciudad de Bogotá hacia “la gran serpiente” nombre con el cual es llamado el río Amazonas tradicionalmente, queríamos acercarnos a escuchar ese mundo de nichos tejidos, crear un proyecto que nos permitiera conocer nuevos territorios por medio de la voz de los seres que los habitan.

Así nació este sueño llamado “La maleta mágica” un cuento-taller de sensibilización humana que busca recobrar el asombro por la vida; a partir de ejercicios corporales y lúdicos jugamos a recordar nuestra naturaleza milenaria como seres transformadores y creadores mientras se desarrolla el cuento de la maleta viajera y sus tripulantes, cuento del cual todos somos parte. 


Un sueño hecho realidad 
Durante mes y medio realizamos el cuento-taller, primero en la comunidad de Nuevo Jardín ubicada a 3 horas río arriba de la ciudad de Leticia y luego en tres comunidades pertenecientes al área de incidencia del Parque Nacional Amacayacu: Palmeras, Mocagua y el Vergel, impregnándonos a nuestro corto paso de algunas realidades y sentires que acá narramos.


En cada comunidad realizamos dos sesiones en días diferentes, en la primera presentamos el cuento de “La Maleta Mágica”, que narra la historia de una maleta viajera y sus tripulantes encantados.

Filemón es el primer tripulante que sale a presentarse, un viejo acordeón rojo que por haber nacido en el país del viento es un maestro en el arte de respirar, lo hace con su vientre y cuando respira, respira música; jugando con él se busca que todos los participantes tomen consciencia de su ritmo respiratorio. Sin importar el grado de dispersión que tuvieran los niños a través de la música y el cuento se pudo centrar la atención del grupo, muchos de los niños nunca habían visto un acordeón, Filemón fue el afortunado!

Terminada la música de Filemón; jugamos al cuento de la vida, que narra la historia de un gran bosque desde su nacimiento como semillas a medida que van creciendo; el objetivo es despertar la fantasía e imaginación a través del juego con los tripulantes de la Maleta generando un espacio de expresión y creación.

Este espacio nos permitió vislumbrar la identidad innata en cada niño al representar las especies arbóreas propias de su territorio ya que en el juego se escucharón las voces:
“soy Copoazú, yo piña, Plátano, Uito!, yo Canyarana!” nombres comunes, de sus frutas favoritas.

Para que estas frutas crezcan, en el cuento de la vida Alfonsina nuestra Kalimba representa el agua y Höacu (Sol en lengua tikuna) un tambor de caucho representa la energía solar; al escucharlos los niños y niñas jugaban a levantarse imitando el crecimiento de la semilla, algunos de ellos por timidez no participaron, pero con un poco de ánimo y al escuchar los instrumentos musicales se integraron al juego. La capacidad de expresión corporal de la gran mayoría de los niños es admirable, incluso quienes al comienzo se mostraron tímidos fueron luego los que animaron al grupo a  improvisar movimientos y sonidos para recrear la historia.

Muchos de los niños con los que trabajamos tenían una gran habilidad rítmica y no necesitaron estar demasiado tiempo con los tripulantes musicales de nuestra Maleta para expresar su capacidad creadora. Este poder que tiene la música para revivir el asombro por la vida y que logró la atención de un público tan disperso como son los niños, puede ser una valiosa política educativa, porque es a partir de la acción que se despierta la conciencia por el entorno del que somos parte.

En la segunda sesión presentamos a la bandera de colores símbolo que nos reúne en la unidad de la diversidad sin importar de qué color sea nuestra piel, la bandera es un símbolo en el que nos podemos identificar todos sin importar nacionalidad o región ya que tiene los siete colores del arco iris, es la unión de todas las banderas. En este día nos pintamos los rostros de colores mientras creamos una gran bandera plasmada en cada taller con materiales distintos, la bandera quedó en cada comunidad como testimonio del trabajo y la creación colectiva.

Como parte del taller, en las comunidades de Nuevo Jardín y Palmeras tuvimos la oportunidad de salir a caminar con los niños, lo cual permitió cumplir uno de los objetivos de la Maleta Mágica, conocer el territorio a partir de la voz de quienes lo habitan. En ese caso los niños nos acompañaron a descubrir el microcosmos del que hacen parte infinidad de seres de la selva. Utilizamos la fotografía como herramienta para desarrollar la observación en grupo del entorno, invitando a que ellos nos avisaran de cualquier planta o animal que les llamara la atención para ser plasmada en el lente. Ahí ellos fueron los maestros, porque “La Maleta Mágica” considera el conocimiento como un proceso de reconocimiento mutuo.

A partir de estas primeras experiencias el cuento-taller ha ido transformándose y enriqueciéndose incorporando nuevas herramientas educativas, adaptándose a distintas poblaciones, edades y necesidades, todo esto gracias a las comunidades que nos permitieron realizar el taller.



En el cuento de La Maleta Mágica existe un lugar llamado Amacayacu, lleno de caracoles trasparentes, atardeceres de ensueño,   árboles que bailan, caminos encantados, soñadores que con sus actos protegen las raíces mas profundas de la madre selva. Ésta experiencia viaja guardada en la maleta. Proyecto piloto que además del parque Amacayacu recorrió varias comunidades, ciudades, pueblos y regiones de Colombia, Perú y Bolivia, jugando con más de 600 niños a su paso y que ahora de nuevo en Bogotá continúa creando historias para volver a abrirse.



Entrenamiento del actor: 2da Parte


Tibasosa, el estreno

La Laguna de Iguaque nos daba una lección al no mostrar las fotos que tomamos en sus alrededores, protegiéndose y limitándose a contar la belleza de su historia sólo a quienes subieran las casi 4 horas de camino cuesta arriba por las montañas de los páramos boyacenses.

Después de su permiso y un poquito de su agua para nuestro bote de polvos mágicos, seguimos nuestro camino, al pensar muy bien las cosas, llevábamos mucho-demasiado equipaje con nosotros. Por lo que decidimos ir a Tibasosa siendo el valle donde está ubicada nuestra tierra (incluyendo a Adrián que también es su tierra), sus montañas los testigos de nuestros primeras pasos y los sauces nuestros primeros maestros de actuación, la tierra de las golondrinas soñadoras y los amigos del viento también fue el lugar donde nació el 1er Festival de Culturas de Nuestra América, Abya Yala y la sede de la Asociación para el Desarrollo Sostenible “Semillas” anfitriones del festival.

Semillas nos abrió el apoyo para comenzar el montaje y los preparativos para nuestra primera función, la función de estreno de El Árbol de los Sueños. Acompañados por todas y todos los tripulantes que brincaban de gozo y emoción dentro de La Maleta Mágica; afuera alcanzábamos a escuchar a Filemón diciéndole a Huakoo que pronto saldrían a escena y los nervios se apoderaban de sus botones blancos…

Comenzaron los ensayos en la casa Mala-Bar, con un conjunto de sauces llorones que fueran nuestro escenario de estreno días después. La casa Mala-Bar es un proyecto de los malabaristas de Tibasosa para crear un espacio donde se reúna la gente interesada en el arte, el arte del juego de asombrar a la gente a través de la tenacidad y destreza de no dejar caer ningún objeto al suelo, el arte de sincronizarse con las esferas del mundo al moverse a su tiempo.

El duende nos abrió las puertas y junto a Dakota su perra ensayamos por 3 días largos, aprovechando para comer esos panes de queso de sabor exquisito y las delicias de las feijoas, frutos exclusivos de la zona.

Se podría decir que comenzamos el año de manera extraordinaria, porque el verdadero cambio de ciclo solar se dio el 21 de diciembre, el solsticio de invierno. Celebramos toda la noche acompañados de los abuelos indígenas de varias culturas colombianas que hicieron una ceremonia de tabaco alrededor de una fogata y con cantos ancestrales que llenaban el corazón de paz profunda. Nos quedamos hasta el amanecer, para recibir al nuevo sol, al sol renovado para otro ciclo más para seguir alimentando con su energía la vida regeneradora.

Así pues, comenzamos el nuevo ciclo solar con el estreno de nuestra obra, con este nuevo sueño de La Maleta Mágica y sus tripulantes, iniciaba la esperanza de llevar un pequeño mensaje a los corazones, ojos, cuerpos, mentes y oídos de quienes habríamos de encontrar más adelante. El estreno fue en un escenario natural impresionante, rodeado de árboles, justamente nuestro lugar de ensayos: La casa Mala-Bar

Colgamos nuestro teatrino entre un par de sauces cómplices de la materialización de nuestro sueño, cómplices de ensayos, cansancios, y harta dedicación. Comenzaba la gira, y Tibasosa nos acogía, muchos amigos fueron a vernos actuar y reír a nuestro lado. Acompañados de ladridos de Dakota y de Eco en medio de los acostumbrados voladores decembrinos siguió el show, y siguieron las risas envolviendo el escenario en una esfera de colores para finalizar compartiendo el proyecto fotográfico del viaje y hacer trueque por aquello que tanto agobia a la raza humana, el dinero…

Dejamos Tibasosa para seguir las andanzas rumbo al mar, pero sin prisa, queríamos antes conocer las “raíces mágicas” en el Norte de Santander.

Entrenamiento del actor: 1era Parte


Maleta lista para viajar!

Panfilo, Filemón, Agustina, Wakuu, el sonajero del hombre de la montaña, el Capitán Guantanamera, 5 huevitos, un abejófono, la armónica de Cardelly, la araña Domitila con su nariz roja, un instrumento encantado para hacer llover, el frasquito de las aguas encantadas, “Tina” nuestra nueva tripulante de cristal, las banderas de colores, la pelota roja, una estrella fugaz, las cartas del aprendiz de mago que ya es mago, Wall-E, dos mochilas, bolsas de dormir, una carpa, dos aislantes, un poco de ropa (un mucho para Tiecito), zapatos para subir montañas y para caminar en la playa, una guitarra, un djembe, una caja de artesanía, dos libros: “El fabuloso viaje de la botella más grande del mundo” y “El imperio de las cinco lunas”, 4 kilos de granola y 10 galletas, un micrófono, un sonido y una maleta de payaso azul para el sonido, 6 pelotas para malabares, cuatro clavas, telas para hacer un telón y unas hojitas, el infaltable diario de viaje, dos soñadores cargados de ánimo para desplegar las alas por el mundo y sobre todo los sueños de muchos otros viajeros impregnados en todos y cada uno de los tripulantes… un nuevo viaje de La Maleta Mágica.

Así empezó nuestro viaje, como costumbre cargando más de lo que podemos llevar con la fuerza de querer co m partir un nuevo cuento adonde lleguemos, y a que se debe tanta cosa? Si es verdad, ya antes habíamos vivido lo que es cargar demás por el camino, claro que hay una razón, o mejor hay un nuevo cuento, un cuento que saldría del mundo de cuentos al abrir nuestra Maleta, un cuento para compartir, un cuento para aprender a soñar: “El árbol de los sueños” adaptación para La Maleta Mágica de la obra del escritor español presente en su libro del mismo nombre.

Fue estando en la gran serpiente, en los inicio de nuestro viaje anterior donde soñamos algún día poder compartir este cuento y fue en nuestra casa-taller en Bogotá donde empezamos a darle forma al sueño , nuestro objetivo: llevar este cuento para aprender a soñar en nuestra gira por el Caribe, y a su vez aprender a soñar nosotros al soñarlo como dice Augusto Boal “No tiene mucho sentido llevar un mensaje cuyo contenido no estamos dispuestos a practicar”.

Así caminamos llenos de maletas las primeras cuadras, la maleta azul era un desastre: teníamos que levantarla para subir los andenes, luego nos dimos cuenta que vacía ya pesaba 4 kilos por lo menos. Así llenamos la puerta de atrás del transmilenio rumbo a la salida de la ciudad, rumbo a nuestro primer destino: “La Laguna sagrada de Iguaque”.

Grotowsky los echaría a patadas…

Llegamos ya entrada la noche al pueblo de Villa de Leyva nuestro único contacto era el conocimiento de que había una Maloka: “El teatro itinerante del Sol”, un nombre muy bello para un proyecto que por supuesto queríamos conocer, entramos a Internet a buscar acerca de ellos(as), tendríamos que haberlo hecho antes pero salir de las grandes burbujas consume tanto tiempo que al final se nos pasó, y encontramos que justamente había un taller desarrollándose, ese día era, según el programa era un homenaje a Grotowski, que para nuestros oídos no decía nada, pero la descripción del lugar hablaba un poco de la cultura maya y su calendario como parte de una obra de teatro que desarrollaron…

Y así, aventurándonos como siempre, llegamos a las puertas de la Maloka en lo alto de una montaña, en la oscuridad de la noche pedimos hablar con la coordinadora del proyecto llamada Beatriz, se encontraban en reunión del taller. Entonces esperamos y pasaron varias personas de varios países del mundo, dándonos una buena bienvenida y tocando un poco la guitarra, pero apareció la señora Grotowskiana, que para efectos dramáticos de nuestro texto será mencionada como la bruja Grotowskiana.

Tal vez nuestra visión del mundo es de mucha apertura a las sorpresas, lamentable que la bruja Grotowskiana no fuera del gremio del asombro por la vida. Buscábamos gente con quien compartir nuestro proyecto de La Maleta Mágica, hablar de nuestra obra y seguramente aprender de las personas que se han dedicado al teatro por unos cuantos años; pero parece que esos cuantos años subieron a esta mujer a la nube de los artistas, volando en el cielo de soberbia.

Cuando vio nuestras maletas y medio escuchó nuestra historia, se molestó bastante por haber llegado sin avisar, lo cual intentamos un par de veces antes de subir a la montaña, le contamos que no estábamos buscando posada, tenemos una carpa solo queríamos alcanzar a llegar a la presentación final. Gruñonamente dijo que hablaría con las personas encargadas de logística y vería si podíamos estar aunque sea en las conclusiones. Caminó hacía el sitio de reunión para tomar donde se toman las comidas y dijo “llegan dos paracaidistas a pedir alojamiento a esta hora, y si digo que no yo quedo como la mala”, a lo que Jota inmediatamente añadió “disculpe, no estamos pidiendo posada, queremos compartir con ustedes un sueño, un proyecto con el que comenzamos a viajar”, y la bruja dijo “se pueden quedar la noche de hoy sin decir una sola palabra, esto es un homenaje a Grotowski y Grotowski los echaría a patadas!!, pero como yo soy mujer los dejaré quedarse, pero que les quede claro GROTOWSKI LOS ECHARÍA A PATADAS!!…”

Así fue la primera noche en el entrenamiento del actor, con obviedad los tripulantes de la maleta mágica no dejamos que pisaran de esa manera el sueño que queríamos compartir, salimos de la casa y en el primer terreno que encontramos enfrente acampamos al estilo sardina, porque nuestra carpa es para dos personas y somos dos personas, pero en ese momento con 6 maletas más grandes que nosotros. La bruja se quedo con su taller sin interrupciones de ningún soñador viajero, porque al siguiente día emprendimos vuelo al siguiente destino inicial, la laguna de Iguaque, lugar sagrado para la cultura Muiska.

La noche de Bienvenida

En la mitad del bosque, al lado de un río de agua cristalina, con un fogón de piedra y leña suficiente para acostarnos a disfrutar el calor del fuego bajo la sombra del inmenso árbol de estrellas apreciando sus ramas sin fin; así fue nuestra verdadera noche de bienvenida, en un bosque encantado a la entrada del parque de Iguaque.

Como esferas sincronizadas se movían las estrellas en capas, como queriéndonos contar sus historias milenarias, cada estrella está a millones de años luz para los que piensan en distancias lineales, pero por una fuerza que va más allá de lo que puede expresarse en palabras se mueven mostrando figuras, pudimos entonces reírnos mucho de Grotowsky y sus teorías de actuación, del encierro en burbujas individuales para dentro de ese silencio encontrar el ánimo para actuar como un clásico, encontrar un sentimiento tan verídico que hasta el mismo personaje soñado alguna vez tendría que salir de su historia para darle campo a este actor que lo hace mejor que él. Pero basta de anacronismos, tanto Grotowsky como el escenario donde su inspiración se desarrolló están lejos en el tiempo y en el mapa.

Nosotros veníamos a saludar a la laguna sagrada, a ofrendarle nuestro viaje y a llevarnos en nuestra piel su resplandor lleno de sabiduría, sabiduría esa que tienen los abuelos de los abuelos, esa que no distingue entre bien y mal pero sabe que toda acción en el mundo viajará eternamente para encontrar su reflejo. Esa tan necesaria para encontrar el camino a nuestro sueños y los nuestros son tan simples como esenciales: armonía y re-encantamiento, la sabiduría necesaria para nuestras alas y nuestra lengua, eso le contamos a la laguna y a todos los abuelos amarillos que viven allí, centenares, miles de frailejones nos escucharon al dar la vuelta mientras jugábamos con Pánfilo a tomar fotos de la vida hecha juego.

Pero ya saben ustedes como son las lagunas encantadas… Y los que no lo saben pos asómense a una!: tienen tanto poder que pueden cambiar cualquier cosa sin importar tiempo y distancia, se comunican con otras lagunas encantadas y tienen influencias muy fuertes con las nubes, de hecho se sabe bien que crean nubes capaces de viajar por todo el mundo con un mensaje pasando inadvertidas; al fin y al cabo siempre pasan nubes y cuando llegan! Una pequeña lluvia y ya está: Hechizo completado… y así fue que nuestra laguna sagrada no quiso que las fotos ya tomadas pudieran ser compartidas esta vez, la memoria SD donde las grabamos sacó la mano y no volvió a ser leída, así que las fotos se quedan en nuestros ojos por ahora, sabíamos que a la laguna no le gustaba que le echaran piedras pero nunca pensamos que tampoco le gustaban las fotos; es posible muy posible que tan solo quiera que volvamos al final del viaje a saludarla de nuevo, llenos de historias y con regalos del mar para ella.



El árbol de los sueños

Los árboles son, quizá, los seres vivos que guardan mayor memoria de las cosas.
Cada año, anotan en el interior de su tronco, con una línea indeleble y concéntrica hasta el más mínimo recuerdo.
Un trazo firme y constante refleja la rutina de los días; una oscilación brusca, un detalle sorprendente o insólito.
Por eso, nunca olvidan nada.
Por eso, sus recuerdos logran vencer el paso del tiempo…

Cuando terminamos de leer este cuento de Fernando Alonso soñamos con algún día poder compartirlo en nuestro viaje, un cuento para contar al abrir la maleta, que hablaba de aquello que tanto y tanto incluimos en nuestro andar: “Los Sueños”

Aquella materia etérea y mágica que crea realidades, si nos preguntamos porque hay tanta realidad suelta por ahí que acaba con el mundo y con nosotros mismos tendríamos que empezar por preguntarnos cuales son los sueños que impulsaron a crear semejantes monstruos, aunque bien dicho sea de paso la gran mayoría de humanos no hacemos consciente nuestra naturaleza soñadora y nos quedamos viviendo sueños ajenos, que no siempre son los más alegres.

Y como La Maleta Mágica puede ir a cualquier tiempo y lugar a cumplir sus sueños porque navega en el océano del querer, llegó el tiempo de regalarnos el tiempo para iniciar su montaje. Otro sueño de aquellos que van enamorando corazones, reflexionando sobre “realidades” y transformando sentimientos.

Así iniciamos ésta gira de montaje rumbo al mar - lugar donde precisamente se desarrolla la obra - llenos de sueños: con los materiales y las ganas para hacer la adaptación de la obra. Movidos por el interés de compartir un mensaje; el sol, la lluvia, el viento de mañana no tienen color ni sabor ni música… porque no existen. Pero el sol, la lluvia, el viento y el amor de hoy si lo tienen, porque hoy es el emblema radiante de una vida que comienza…

Machu Pichu!

Cuando le queman sus casitas de papel, la memoria encuentra refugio en las bocas que cantan las glorias de los hombres y los dioses, cantares que de gente en gente quedan y en los cuerpos que danzan al son de los troncos huecos, los caparazones de tortuga y las flautas de caña.

La memoria no se incendia, aunque le quemen sus casitas de papel…

Eduardo Galeano


Ruta a la montaña

Como nuestro presupuesto Latinoamericano no nos alcanzaba para tomar el tren, decidimos ir por la ruta recomendada por el bajo mundo de los mochileros todoterreno. A manera fugaz para aquellos que quieran aventurarse por este camino les contamos en qué consiste: De Cusco a Santa María fueron ocho horas en bus a través del valle sagrado y montañas cubiertas de niebla que impedían la vista al camino, luego un taxi de Santa María a Santa Teresa que tardó algo más de dos horas, un camino escalofriante al borde de precipicios por una carretera en construcción, allí pasamos una noche en los termales disfrutando del paisaje y jugando a volar en el agua caliente. Para ir hacia Aguas Calientes tomamos un micro que nos llevo hasta la Hidroeléctrica donde empezamos la caminata de cuatro horas por la carrilera del tren rumbo a las montañas sagradas, la luna nos acompañó durante todo el camino en el que nos saludaban montañas maravillosas a lo lejos, sin saberlo una de ellas era MachuPichu misma, el naranja de la espiral de la maleta palpitaba aún más con los colores del atardecer de aquella tarde pero el camino era largo y la noche nos encontró aún caminando por la vía del tren… una luz nos sorprendió por detrás, no era un tren! Era una brujita que nos quería llevar hasta Aguas Calientes pero ya saben como son las brujas de hoy en día… nos cobró 5 soles por el viajecito (mientras no nos cobre en Lunas…), chuuu chuu llegamos a Aguas Calientes en la noche, el pueblo creado alrededor de la via del tren estaba lleno de niebla pero aún despierto. Dormimos esa noche frente al río y la montaña sagrada, nos esperaba allí donde siempre había estado, paciente aguardaba nuestra visita…

Y salimos temprano a escalar la montaña, mochila y Maleta Mágica al hombro...


Los prohibidores

Al llegar como lo presentíamos, todo se nos fue prohibido. Vivimos en una sociedad como dice Galeano del miedo y nosotros le agregamos y de la prohibición.

La Maleta Mágica soñó ir a los cerros sagrados y cuando ibamos a entrar apareció un prohibidor o muchos prohibidores representados por un papel, papel que decía que si no hay permiso firmado no se puede entrar ningún objeto que pese más de 5 kilos, ni con apariencia sospechosa…

y después de subir en la escala jerárquica de prohibición el administrador nos informó que el permiso lo daban en Cusco y no había nada que hacer, entonces así fue, la Maletita no pudo entrar físicamente pero como los prohibidores poco saben de magia ni se llegaron a imaginar que la espiral de la maleta echo a andar por todo ese maravilloso lugar.

Parecido nos paso con la Wiphala, bandera de colores, esa que habla de la diversidad en la unidad, aun así con regaño y todo la entramos, luego adentro quisimos fotografiarnos acompañados de los colores de nuestra bandera y apareció uno de los prohibidores: -guarden esa bandera, exclamó!, está prohibido sacar esa bandera aquí.

- Como dice señor?, dijo Jota con voz de asombro: usted sabía que esta bandera fue prohibida durante la conquista?

Un silencio pobre acompañó el momento y luego apoyé la palabra de mi compañero: - Hay que descolonizar el pensamiento!!!

Prohibido reír, prohibido saltar, prohibido caminar sobre la hierba, prohibido ser sincero, prohibido por aquí, prohibido por allá, todo es prohibido en esa realidad, realidad de algunos cuantos humanos que viven de normas establecidas recibiendo ordenes sin cuestionarlas y no ven más allá del poder y la acumulación. Esa es una entre tantas realidades, porque a pesar de tanta prohibición nosotros reímos, cantamos, jugamos, caminamos en nuestro pastito interior, mantuvimos viva la palabra sincera y hasta hicimos una nueva prohibición: prohibido prohibir!!!

Un pueblo para soñar

Los Apus siguen allí, están por todo lado solo hace falta guardar el silencio adecuado para escucharlos, los soñadores que construyeron y vivieron en esta ciudad tenían muy claro que eran hermanos de las montañas, los soñadores que vivían allí amaban el vuelo de las golondrinas y celebraron la vida misma haciendo de la montaña su casa, edificaron para observar y aprender, vivieron para escuchar a los maestros que los rodeaban, construyeron la ciudad entre la vejez y la juventud, montañas que se ven una frente a la otra para enseñarse, para juntas seguir soñando..

Machu Pichu es Montaña abuela y Huayna Pichu montaña joven, la joven tiene al frente a la abuela para recordar sus raíces y para aprender con humildad del que sabe y ha vivido más. La abuela está cuidando al joven sin perderlo de vista, invitándolo a ser libre en su aprender y querer, el joven cuida a la abuela con el sentir de seguir transmitiendo su memoria y con la energía joven llena de esperanza.

Machu pichu está vivo! No es ninguna ruina desolada, está vivo y su vida transcurre al compás del vuelo de las golondrinas que cambian de color según la posición del sol, en lo alto entre las construcción de rocas viven miles de golondrinas. El viento juega con ellas, se las lleva de aquí para allá como queriéndolas enamorar, sus nidos están ubicados en huecos que ellas mismas han adornado.

En los jardines hay llamas silenciosas, están atentas a escupir a todo aquel que se atreva a arrancar la memoria del lugar. Nadie como ellas sabe lo que en algún momento representó ese espacio ancestral y por eso nos observan como queriéndonos hacer recordar: que estamos hechos de lo mismo que están hechas las estrellas o cualquier grano de arena.

Los caracoles a su vez parecen florecer ya que encontramos uno, dos y tres que se echaban a correr, aprovechamos para coger una concha en forma de jarrón, ponerle un trébol y ponerlo junto al sol a manera de petición: Que la vida vibre eternamente!!!

Por un momento Jota se adelantó y yo aproveché para esconderme, entonces corrí hacia una habitación y al entrar sorprendí y me sorprendieron un lagarto y un roedor de cola larga, los tres nos pegamos un susto tremendo: el pobre lagarto que además había quedado en la mitad quedo paralizado y pálido en medio de los dos, el roedor dio un brinco y salió fugaz por una de las ventanas y yo salí corriendo en auxilió de Jota. Ya con calma nos asomamos por las ventanas y pudimos contemplar al abuelo de bigotes largos y mirada de niño. Ellos son los verdaderos guardianes de estas montañas, suspiró Jota. Nos permitió estar muy cerca de él, hablamos un buen rato y nos dejó ver su cola en forma de espiral, nos maravillamos con el regalo, su espiral era como la espiral del corazón de nuestra Maleta.

Nuestro paso por ese increíble lugar sigue palpitando aún hoy, cada pluma de vida nos lleva de retorno a esos laberintos de piedra, entre los que se amarraba el sol, se amplificaba la voz, se hacía honor al arcoíris, se planificaban los partos, se sembraba según la silueta de la luna…


Comentario para reflexionar

La mamá de un amigo en su visita por Machupichu presenció una situación triste y desconcertante. Estaba ella descansando cuando pasó una pareja de ingleses y se encontraron con una compatriota, charlaron sobre Latinoamerica y la pareja le decía a la chica que aquí en estas tierras todo era muy barato, que la gente era ignorante y tonta. Hablaron en unos términos arrogantes y grotescos sobre nuestros pueblos, es increíble como a estas alturas y profundidades de la vida aún viene algún cara sucia a hablar mal de nosotros en nuestras propias tierras.

La Maleta Mágica en Cusco

Todo fue idea de principito, nuestro amigo cactus washuma tripulante de La Maleta que nos acompañó durante algunos días de viaje desde Puno a Cusco pasando por la isla de Amantaní en la mitad del lago Titikaka.

Andabamos buscando un lugar para sembrarlo y él nos cruzó una noche Cusqueña con un grupo de gente maravillosa llamados "Tierra Viva"...
Y fue así como entre tod@s transformamos un espacio lleno de tierra (no muy fértil por cierto, sino que lo digan el equipo de las carretillas con Pollito al mando) en un Parque de vida.





Aprendimos a trabajar jugando partiendo de la creatividad y la fuerza de soñar en equipo, un equipo en el que nunca faltó la buena risa. Aprendimos la importancia de incorporar en los procesos sociales a la comunidad, sin caer en paternalismos, si no por el contrario en motivar la participación y autonomía en la construccion de sueños comunes.

Entendiendo como común-unidad a todos los seres que comparten un tiempo y paisaje, incluyendo a los perritos de Miguel Angel, a las palomas que vuelan sobre los techos de adobe, a la abeja que espera conocer una flor para sembrar su semilla al rededor, al cerdito que lo dejarían de llamar puerco si a cambio de darle porquerias lo invitaran a jugar , a los gatos que pasean solitarios y esperan la oportunidad para compartir y a las gallinas que pasean felices cuando hay tierra y gusanos con quienes conversar.

Mientras cortabamos, pintabamos, picabamos, sudabamos; Principito esperaba en una caja llena de flores regresar a la tierra y allí ser sembrado en el corazón de una espiral rodeado de pensamientos, entre ellos un pensamiento mágico inspirado en La Maleta. Quedarse allí cuidando a los niñ@s que lo cuidan, acompañando a quienes lo acompañan mientras crece rumbo al sol...


El oasis


Presentación en QoscoWasinchis

La Maleta Magica soñó llenar un teatrín de amigos poetas, aprendices de magos, presidentes, monos, pollitos, soñadores de todos los tiempos, para contarles nuestro cuento de viaje y luego celebrar que la vida nos habia reunido. En palabras de Carlos que dice joujoujou!!! : "La vida une los caminos de personas que nunca imaginaron que se conocerían... hay una fuerza, una energía superior que soñaba con cruzar nuestros caminos... y el sueño... se hizo 'real'. Ha sido un placer compartir los momentos con ustedes"

Para La Maleta Mágica fue una gran alegría compartir este maravilloso sueño con cada un@ de ustedes. Gracias amig@s sus sonrisas van viajando con nosotros en este barco de cuero, son parte de la espiral del cuento.


La noche de la presentación La Maleta Mágica se lleno de regalos: la alpaca paquita, el juego de cartas del aprendiz de mago "Carli" y un poema del poeta soñador Boris, el cual compartimos a continuación...

Sembrador de sueños


Para mis amigos de La Maleta Mágica
Con cariño, esperanza y sueños
JBoris Cusco 27, Abril 2009

En un hoy lejano, cargado de tiempo
se esconde mi sueño eterno viajero,
y allá en sus guiños, en sus párpadeos,
de mil historias unidas en versos
de esos que cuenta música sin saberlo.

Allí va ella,
cuyo nombre no importa saberlo al principio,
cuyas pupilas encierran los vientos de lejanos terrenos,
pero vuela con las alas de un latir sincero.

He allí él,
con mirada de niño,con alma de antiguo anciano guerrero
que aprendió que no existe el llamado tiempo
y vivió mil años ignorando sus mortales silencios.

Creí conocerlos desde antaño,
creí ver a los sembradores de sueños
cuando desperté del letargo
que empezó cuando por fuera yo dejé de ser un niño.

Me gustan las estrellas,
porque me hacen ver luces pretéritas,
pero las veo hoy
y me recuerdan que el tiempo no existe para los soñadores
ni para los sembradores de sueños...

Que es una Maleta Mágica?

Filemón, un viejo acordeón rojo en cuyo fuelle se encontraban dibujados dos triángulos uno frente al otro a manera de mariposa se sentía resignado al olvido en medio de una tienda de zapatos y chaquetas en un mercado de las pulgas, extrañaba que jugaran con él, extrañaba respirar: llenarse de aire al ser abierto y luego mandarlo a volar al cerrarse, al respirar se sentía más vivo que nunca, aún más, muchísimo más cuando al abrirse y cerrarse un soñador tocaba al mismo tiempo sus blancas teclas, entonces sucedía ese momento mágico que tantas veces lo había llenado de orgullo: su respiración se hacía música!

La Maleta Mágica es un cuento taller que busca explorar y reencantar nuestra percepción humana del mundo mediante el juego en grupo y la expresión creativa del territorio que habitamos.

-Claro que se lo que es una maleta mágica Agustina! – dice Filemón a la pandereta - es una rara especie de maletas que quiere lo que está cargando y gracias a esto llena de encanto y magia a todo aquel que entra en ella, pueden ir a cualquier tiempo y lugar pues navegan en el oceáno del querer donde todo deseo es posible!
A partir de ejercicios corporales y lúdicos jugamos a recordar y generar consciencia sobre nuestra naturaleza milenaria como seres transformadores y creadores mientras se desarrolla el cuento de la maleta viajera y sus tripulantes del cual todos somos parte.

De donde viene?
La maleta mágica inicio su viaje el último solsticio de invierno que celebramos en la ciudad de Sogamoso, Boyacá, Colombia; aprovechando el nuevo ciclo solar emprendimos la ruta hacia el sur del Abya yala*, motivados por acercarnos a conocer nuevos territorios por medio de la voz de las comunidades que los habitan.

*Uno de los antiguos nombres de nuestro continente hoy llamado América, significa tierra verde, madre vida en lengua Kuna.

… pero ésta maleta nunca estuvo del todo vacía, llevaba con ella siempre un amor profundo por la vida, un polvito que todos llevamos y que a veces lo olvidamos, un polvo encantado que nos mantiene aferrados a la esperanza y nos invita a no dejar nunca de soñar. Todos los seres estamos impregnados de este polvo encantado que nos permite cuestionarnos sobre lo que nos impide ser felices para ir encantando el mundo y reencantarlo cuantas veces sea necesario.

A contar el cuento en Cusco!!

presenta su cuento de viaje

el Lunes 27 de Abril a las 7p.m.
en Qosco Wasinchis, Casa de la cultura solidaria
Nueva Alta 424, Cusco

La Entrada es Libre

Pero….

… pero ésta maleta nunca estuvo del todo vacía, llevaba con ella siempre un amor profundo por la vida, un polvito que todos llevamos y que a veces lo olvidamos, un polvo encantado que nos mantiene aferrados a la esperanza y nos invita a no dejar de soñar. Todos los seres estamos impregnados de este polvo encantado que nos permite cuestionarnos sobre lo que nos impide ser felices para ir encantando y reencantando el mundo cuantas veces sea necesario.